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miércoles, 19 de enero de 2011

Receta de Tortilla paisana con sesos de Ternasco de Aragón

Receta Tortilla Paisana de Sesos de Ternasco de Aragón

Receta Tortilla de Sesos

La obra culminada.
Aparente tortilla de patata vulgaris,
que esconde su secreto


Verduritas al vino blanco y sesos de Ternasco de Aragón

Algunos no pudimos evitar comerla en bocata



Ingredientes:

Una docena de huevos de gallinas camperas
Una cebolla
Un pimiento rojo
Un manojillo de espárragos trigueros
Una lata de guisantes cocidos
Una zanahoria
Dos sesos de Ternasco de Aragón
Aceite de Oliva Virgen Extra D.O. Bajo Aragón
Una copa de vino blanco
Sal y Pimienta

¿Queda claro, no?

Menuceles exquisitas y sanas

Afrutado y aromático
D.O. Bajo Aragón

Espíritu alemán, raices aragonesas
Casi nada


Elaboración:

En primer lugar pocharemos la cebolla cortada en juliana fina (para eso estamos los que todavía nos gusta encontrarnos la cebolla en la tortilla, pero si hay algún remilgado o, peor, alguno de los calificados como gourmet, el picado será lo más fino posible para que nuestra amiga de Fuentes de Ebro pase desapercibida) en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando ésta se encuentre blanda y comience a dorarse añadiremos el pimiento, la zanahoria y los trigueros cortados en bastoncillos finos.

Mientras tanto, en una cacerola coceremos los sesos a los que previamente habremos lavado bien y repasado de las posibles impurezas que presenten. El punto de cocción nos lo dirá el color blanquecino que irán adquiriendo y la textura cremosa que deben conservar. El peligro está en pasarse, pues nos quedarían muy secos por dentro. El tiempo conveniente variaría entre los cinco y diez minutos en el agua hirviendo. Cuando los sesos estén cocidos los trocearemos y se los añadiremos a la sartén de verduras para que se integren bien los sabores.


En juliana, que se note la cebolla

Pochando, pochando...

Y todo bien mezcladito al huevo generoso

Sobraron sesos que fueron cayendo como pipas

Con todo unificado, pasaremos a darle un toque de distinción y originalidad vertiendo una copita de vino blanco de la tierra y dejándola reducir hasta que apenas quede líquido en la sartén. El licor le aportará un dulzor que suavizará el poderío de los sesos y una jugosidad que agradecerá el comensal al partir la tortilla y ver desparramarse los ingredientes ante sí. Una batalla vencida a la tortilla-argamasa tan odiada por los iniciados.

En un recipiente grande y profundo batiremos la docena de huevos. Pueden parecer muchos pero en estos tiempos remilgados parece que hasta la tortilla debe hacerse baja en colesterol. Pues no comas tortilla, que por definición es una mezcla de ingredientes cuajados en huevo. Una vez bien batidos les añadiremos todo el contenido de la sartén y revolveremos todo para que se impregne bien de huevo. Dejaremos la mezcla reposar unos minutos.

Ésta es la cremosidad deseada

La confianza es un valor en alza

Vale la pena


Verteremos por último el contenido del bowl en la sartén de nuevo. Lo recomendable es que esté engrasada con unas gotas de aceite y el fuego bien fuerte, para que la tortilla se cuaje bien rápido por fuera y pueda quedar crudita en su interior. El arte de darle la vuelta se deja a la habilidad de cada cual. Una vez doradita por ambos lados, dispondremos la tortilla en su bandeja final. Hay que tener en cuenta que, una vez retirada del fuego, el calor concentrado en el interior de la tortilla seguirá cociéndola por unos minutos y se asentará bien. Los forofos de la textura cremosa la atacamos justo al sacarla de la sartén, para no dar tiempo a que pierda cremosidad. Y los fanáticos del huevo crudo somos tan radicales que podría decirse que nos la comemos con cuchara.

Sobremesa:

Tras deleitarse con la finura de esta tortilla, la sensibilidad por lo delicado y lo dulce se habrá encendido en nuestro apetito, así que a la hora de la sobremesa recomendamos rematar la comida con dos ingredientes complementarios. Un queso cremoso de tipo francés que no hace falta que sea muy especial, acompañado de unas copas de Sauternes, que sí es necesario que lo sea. Tenemos en cuenta lo caro que resulta este caldo, pero considerando que el resto de la comida está compuesto por ingredientes más que económicos, uno se lo puede permitir. Tortilla, queso y vino: no nos hemos salido de la esencia tradicional de nuestros abuelos, pero intentando darle un toque renovador.

Objeto de odio por parte de nuestro protagonista.
Símbolo del monstruo a derrotar

Paisajes de la noche de autos: Coso

Plaza de España

Gasolinera del Paseo de la Mina


Para la conversación y por entrar en contraste con la amabilidad del plato la propuesta es un tanto revolucionaria. Sólo con plantearnos una cuestión entre los comensales, la controversia está garantizada: ¿Vale la pena luchar contra los poderes para lograr mejoras en este mundo, o es mejor dejarlo reventar incluso dándole algún empujón destructivo? Nuestro amigo Cisco ha elegido y aquí está su propuesta para calentar una fría noche zaragozana.


Capítulo 2 (Mala noche)

Con pasos largos y contundentes cruzó la Plaza de Los Sitios, ignorando a los héroes que con mirada pétrea le escrutaban desde en centro del parquecillo. Atravesó el paseo de la Mina y se dirigió a la gasolinera, donde sin mostrar extrañeza, dependiente de la tienda le vendió una garrafa de cinco litros de vino cosechero. No es que debiera extrañarse por la venta del tinto peleón, sino por lo que el cliente hizo con él. Salió a la puerta y vertió el contenido de la garrafa en la alcantarilla más cercana. Es cierto que a mitad del proceso hizo un alto para echarle un trago y catar el género que estaba desperdiciando. El caso es que necesitaba un recipiente para llenarlo de carburante y no se le ocurrió otra cosa que adquirir la garrafa de cinco litros de vino, pues su odiada Coca Cola venía, como mucho, en envases de dos litros, insuficientes para su objetivo.

-Pena de final para un caldo poderoso como éste- pensó mientras regaba las rejillas metálicas del sumidero- pero el resultado valdrá la pena.-

Con el recipiente ya vacío se dirigió al surtidor más cercano y lo llenó de gasolina. Volvió a entrar a la caja, pagó y salió con la mercancía en la mano. Remontó la calle hasta San Miguel y por el Coso se dirigió hasta su meta. El frío iba en aumento aquella noche, se había levantado viento, pero eso no preocupó a Cisco, pues sería bueno para su proyecto. No era un experto en lucha callejera y manejo de líquidos inflamables, pero siempre había oído que el viento favorecía la propagación del fuego. El panorama se presentaba propicio. Al llegar a la calle Don Jaime miró alrededor para comprobar que no había nadie en la calle, cruzó esperando el semáforo sin necesidad, pues ni un alma conducía a aquellas horas por el centro de la ciudad. Introdujo la tarjeta de crédito el la ranura de la pared y entró en la zona de los cajeros automáticos. Llegó el primer inconveniente de la noche. Entre decenas de mantas y sobre cartones se escondía lo que parecía ser una cabeza. Sin duda se trataba de uno de los muchos indigentes que recorrían la ciudad empujando carritos de la compra y dándole el aspecto de un enorme supermercado a las calles. No tenía alternativa, debía sacar a aquel individuo de su improvisado refugio, así que hizo de tripas corazón y la emprendió a patadas con el mendigo. Intuía que sería inútil razonar con él, por ello prefirió pasar por un ultra de los que van desahogándose con los débiles  para convencer al inquilino de que abandonase su madriguera. Las patadas iban dirigidas en especial a las piernas y al trasero, para no dañar en exceso a su víctima. Ésta le miraba hecho un ovillo hasta que Cisco dejó de golpearle.


Las llamas continuaban ya de día

El esqueleto del monstruo derrotado


- Ahora te vas a la puta calle, pobre de mierda, vago inútil, parásito…- los improperios se sucedían aumentando su crueldad hasta que el mendigo agarró sus pertenencias y salió a la calle sin mirar atrás.

Superado el escollo el plan continuó como había sido diseñado. Vertió parte de la gasolina en cada uno de los tres cajeros que tenía ante sí, y el resto lo vació por debajo de la puerta de entrada a la oficina. Se asomó al interior y vio con satisfacción cómo un charco de carburante se desparramaba bajo la puerta formando un riachuelo que raudo llegó hasta la zona de mostradores y mesas de oficina. Los cálculos fueron correctos. En primer lugar prendió fuego al charco de gasolina del suelo y pudo asombrase de la velocidad con la que el fuego se propagaba en el interior de la oficina. Antes de salir corriendo prendió fuego a cada uno de los tres cajeros empapados con el líquido inflamable. Cruzó el Coso hasta el otro lado de la plaza de España y al volverse admiró su obra. No había pasado un minuto cuando unas largas lenguas de fuego ya asomaban por la puerta principal. Había sido fácil y el resultado valía la pena.

Refugio para sus víctimas


- Lástima ser el único espectador- pensó el cincuentón- Cuando lleguen los bomberos ya habrá pasado lo mejor, solo quedarán escollos- se giró y a buen paso se internó en las callejas aledañas a San Miguel, camuflándose entre las sombras. Primer objetivo cumplido, pero aquello no había hecho más que empezar.


A tomar por el ....
Mejor tortilla, vino y queso, que si lo pensamos mucho acabamos en Zuera todos

miércoles, 12 de enero de 2011

Receta de Tortilla iPhone de patata

Receta iphonetilla de patata (Tortilla de patata virtual)

Faltaban farolas a las que agarrarse en el Paseo Indepedencia


Receta de Tortilla de Patata

Habitual oro líquido de cercanía


Éste es y será nuestro petróleo

Uno de los mejores calidad-precio de Aragón




Cada día más valorada. Obligados estamos a difundirla

Harinosa y absorbente, como muchas personas

No es pecado utilizar este novedoso tesoro
Vale la pena



Humildad que conmueve

Una ayuda al bienestar de nuestras compañeras
gallinas bien vale unos céntimos de más


chiste patatero











Ingredientes:

Un kilo de patatas harinosas
6 Huevos ecológicos de gallinas camperas
Una cebolla grande de Fuentes de Ebro
Aceite de oliva virgen extra del Bajo Aragón
Trufa negra fresca de Carrión
Una botella de Coto de Hayas Garnacha Centenaria D.O. Campo de Borja
Sal



Elaboración:

Con los mismos ingredientes de una simple tortilla de patata clásica y dos nuevos invitados como son la trufa y el vino tinto vamos a elaborar la tortilla moderna. La idea es que al igual que el iphone ha revolucionado el mundo de la telefonía móvil sin apenas aportar ninguna novedad al panorama digital, esta tortilla sirva para convencer al descreído de que todo en este mundo puede evolucionar sin perder su esencia. Desde el clásico dicho de que hace falta cambiarlo todo para ver que todo sigue siendo igual, los idasdecocina nos lanzamos a probar este nuevo invento, que todavía admite más variaciones e ingredientes originales.

Garnacha reduciéndose

Ya reducida en textura perfecta

Puré de patata y cebolla cocido en Campo de Borja

Nuevas iniciativas ofecen calidad y sostenibilidad

Lo inteligente es apoyarles y disfrutar apoyando a nuestros vecinos


En primer lugar verteremos en una cacerola la botella entera de vino tinto, salvo la copa que nos acompañará durante la hora entera que dura el proceso. Esperaremos a que hierva mientras pelamos las patatas y las partimos rompiéndolas más que cortándolas, para que el licor penetre bien en el interior; y picamos la cebolla. Introduciremos las patatas y la cebolla en el vino y coceremos hasta que queden en el punto previo a deshacerse (unos veinte minutos deberían ser suficientes). Durante el proceso es fácil que el vino se reduzca tanto que haga falta añadir algo más de líquido. Se puede optar por agua o, como fue el caso se descorche otra nueva botella borjiana. Con una rasera extraeremos las patatas y la cebolla de la cacerola y las introduciremos en un vaso batidor, al que iremos añadiendo, si fuese necesario, algo de líquido de cocción mientras batimos hasta que quede un puré más bien espeso. Salaremos el resultado y de manera opcional rallaremos un poco de nuez moscada, que siempre enriquece un buen puré

El siguiente paso es muy sencillo y no requiere gran habilidad, pues se trata de seguir reduciendo el vino hasta que quede en un estrado cremoso, que al dejarlo caer desde una cuchara lo haga en forma de hilillo, no goteando. Se debe tener en cuenta que al atemperarse espesará todavía más que en caliente. Reservaremos la reducción, pasada por un colador, para la presentación.

Sobre la fuente de presentación verteremos el rojizo puré de patata y cebolla y lo alisaremos en su superficie. Después en una sartén bien provista de aceite de oliva virgen extra humeante freiremos a la manera clásica los huevos, preferiblemente sacándoles puntillas por el tema visual.

Para la presentación final colocaremos los huevos sobre el puré, adornaremos artísticamente con unos hilillos de reducción de vino tinto jugueteando entre los huevos y sacaremos a la mesa, donde llegará el momento de rallar generosamente la trufa sobre cada uno de los huevos y de añadir unas escamas de sal. La combinación de sabores, desde la clásica tortilla de patata, al dulzor aportado por la garnacha reducida y al aroma subterráneo de la trufa, nos llevará al éxito seguro por la originalidad, y nadie podrá acusarnos de traición al pasado, pues todos los elementos y procesos son los de toda la vida en nuestros fogones. Como el iphone se trata de lograr una presentación novedosa y sorprendente en algo que no necesite más reconocimientos, en este caso nuestra auténtica y castiza tortilla de patata.

Verlas e libertad...

...todo un placer

Y sus frutos lo dejan ver
Huevos fritos con hermosas puntillas


Sobremesa:

La propuesta para una buena sobremesa tras trajinarse la tortilla se trata de intentar arreglar el mundo. Y como decía Ivá en boca del Makinavaja: “En un mundo sin ética, a la gente decente sólo nos queda la estética”. Así que sin pensar en las consecuencias ni en la moralidad, que pague quién tiene que pagar por los errores de este cochino mundo, y para ello nada mejor que la acción directa, tan practicada como olvidada en este mojigato país. De perdidos al río, si no hemos tenido miedo de unir tortilla, vino y trufa, por qué no atrevernos a algo más productivo. Nuestro amigo Cisco lo ha hecho, y lo narramos a través de varias entregas donde desarrolla su venganza contra los responsables de tantas injusticias. Pusilánimes y cantamañanas absténganse de seguir este relato. Hoy comienza el plan.
Salut para casi todos

Plaza Santa Marta. Entre el bullicio comienza la tarde


Capítulo 1 (Comienza la tarde)

Como se podía esperar en el último día del año, la siesta no duró demasiado. La hora del vermú se había alargado en los bares de alrededor de la calle Mayor. Grupos de bulliciosos clientes salían de los locales entonando las tradicionales tonadillas de borrachos. El jolgorio iba subiendo de tono conforme avanzaba la tarde. Tal dosis de felicidad ajena obligó a Cisco a levantarse de la cama y dirigirse al baño para comenzar, un poco antes de la hora prevista, su periplo de fin de año. Tras una ducha tibia que le terminó de despejar, volvió desnudo al dormitorio para enfrentarse con el armario ropero. Tras revolver, desenfundar y sacar de sus perchas varios trajes que fueron cortados a la moda de muchos años atrás, halló lo que buscaba. Dentro de una gran bolsa de plástico de El Corte Inglés lo encontró, tal y como lo recordaba. De color crudo, impecable, aquel traje que nunca estrenó le traía el recuerdo de Juana, la mujer que lo eligió para él.

- Mal rayo la parta- pensó- y a su puñetera familia feliz-

Nunca le habían gustado los trajes claros, pero en aquella época se hubiese dejado poner cualquier cosa con tal de obtener la aprobación de su rubia, que era como le gustaba llamarle. Después de un tiempo dejó de elegirle la ropa y pasó, de la noche a la mañana a cambiar pañales de niños calvos. Todos hijos de un tipo calvo, de traje claro, al menos así lo imaginaba Cisco, que trabajaba en la oficina del Barkleys de la Plaza de España. De haber tenido cuartos, el cincuentón se habría comprado uno nuevo para la ocasión, pero pensó que aquel estaba impecable y serviría para la noche.

Símbolo de los culpables
Banca incívica


Se domó el pelo a base de gomina extrafuerte. Lo peinó chafándolo hacia atrás como había visto hacer a los gansters de las películas americanas. Se perfumó y no olvidó ajustarse un pañuelo de seda violeta en el bolsillo superior de la chaqueta, y centrase el nudo de la corbata antes de salir de casa. Vano intento el de Cinteta, que quiso colarse entre las piernas de su amo al salir por la puerta.

- No es tu noche, cielo- se dirigió a la perra con ternura y firmeza a la vez – el espectáculo no te gustaría- cerró la puerta ahogando el resignado lamento del animal.

Bajó los dos pisos andando por la escalera y, al llegar al portal, sacó un sobre del bolsillo del abrigo y lo introdujo en un buzón que no era el suyo. Al salir a la calle el frío congeló su rostro al instante. Un viento gélido recorría la calle haciendo que la gente fuese encogida y con las manos en los bolsillos en sus cortos recorridos de bar en bar. Cien metros escasos separaban a Cisco del local de la Romi, pero en un día como aquel fueron suficientes como para llegar con ansias de un carajillo cargado y caliente que mitigase el asqueroso frío. El primero cumplió su misión, así que pidió un segundo para poder disfrutarlo con más calma.

Anocheció sin previo aviso, con la premeditación del traicionero enero. De nuevo en la calle y repasando el plan se acercó a la calle Estébanes, donde había quedado con el Bolilla para lo sería su despedida después de tantos años de idas y venidas juntos. El tour comenzó en el local de Almau por aquello de que los vinos siempre estaban en su mejor temperatura y oxigenación. Eligió una botella garnachera de un más que correcto Borja a la que acompañaron varias rondas de las tradicionales anchoas con cazalla.

Tradición anchoera

En el corazón del Tubo


- Vaya timada- comentó el exfotógrafo frunciendo el ceño todavía más que en su estado natural- dicen centenaria y estas viñas no pasarán de la cincuentena- apuró el último trago de la copa y ambos compinches rompieron a reir.

Un clásico zaragozano que esconde...

una elegancia sólo asequible  iniciados


Así salieron de la taberna comentando las virtudes de una buena cincuentona frente a una decrépita centenaria. Tras recorrer unas cuantas barras de cinc de las pocas que quedan por el tubo, pocas eran las farolas del Paseo Independencia esperando ser abrazadas por la extraña pareja. Hasta que el denso café del Bar del Hotel Goya no se filtro en la sangre de Cisco, no recordó el plan que llevaba días diseñando. Así que aprovechando que el pequeño Bolilla había ido a evacuar al baño, salió con sigilo y rapidez dando esquinazo al compañero. Sabía que de pedírselo le seguiría al infierno, por eso no lo había hecho. Cigarro entre los labios, cabeza hundida y manos en los bolsillos se dirigió al primer paso de su épico plan.

Tecnología y tortilla:
es necesario que todo cambie para que continúe igual

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Receta de Paté de ternasco de Aragón casero (Menuceles y Los Planetas)

Receta de Paté de Ternasco  de Aragón casero (Menuceles y Los Planetas)

Madejas: manjares desprestigiados
Receta de Paté

Panceta fresca

Hígados y corazones límpios de ternasco

Cebolla y manzana
Toque dulce

Ingredientes (1´5 Kilos de Paté):

½ Kilo de hígados y corazones de Ternasco de Aragón
400 gr de panceta fresca
1 Cebolla grande
1 Manzana Reineta
125 gr de mantequilla
500 ml de moscatel
50 ml de ron
3 Hojas de gelatina
Aceite de oliva virgen extra
Sal


Cebolla pochando

Más panceta

Más hígados y corazones

Más manzana


La base del paté está elaborada

Elaboración:

Como podremos observar se trata de una receta al alcance de todos los bolsillos y niveles de habilidad culinaria. Sencillez de cocina elemental. En primer lugar pondremos a pochar en una sartén la cebolla picada fina en tres cucharadas de aceite. Cuando comience a estar transparente le añadiremos la panceta troceada, que irá expulsando su grasa y dorándose en ella. Cuando está a punto añadimos los hígados de ternasco troceados y los corazones a los que les habremos quitado la grasa que les suele rodear. De nuevo, cuando prácticamente estén cocinados, llega el momento de añadir la manzana troceada. Y por último, cuando ésta se haya puesto blandita añadiremos la mitad de moscatel y la copita de ron. Dejaremos cocer y reducir todos los líquidos hasta que se queden en una salsita espesa y corta. Entonces retiraremos del fuego y volcaremos todo el conjunto en una fuente profunda o en un vaso batidor grande y comenzaremos a batir mientras vamos añadiendo poco a poco la mantequilla para que se vaya integrando.
Batiremos hasta lograr la textura deseada. Hay a quien le gusta el paté más fibroso, incluso que aparezca algún trocito de carne y hay quien lo prefiere más cremoso y fino. Para éstos últimos se recomienda pasar por un chino o un colador fino antes de introducir la pasta en un molde. Los ideales son los tradicionales de hornear pan de 900 gramos, pero sirve cualquiera. Volcaremos el contenido batido en el molde y pasaremos a la siguiente fase, la elaboración de la gelatina que recubra el paté para protegerlo de posibles oxidaciones y otorgarle un dulzor exquisito.
En una cacerola verteremos el resto del moscatel y lo llevaremos al punto de cocción. Retiraremos del fuego y añadiremos las hojas de gelatina. Removeremos hasta que éstas se integren al completo y con la superficie del paté bien alisada dispondremos el contenido de la cacerola sobre ella. Dejaremos enfriar el conjunto y lo introduciremos en el frigorífico. Lo ideal será que se refrigere al menos ocho horas antes de consumir.
Para servir lo idóneo será cortar láminas del grosor que se vaya a consumir en cada ocasión. Untadas con generosidad sobre un buen pan resulta un bocado suculento, digno de un obispo, dentista o embajador.


Trabajo de batidora
La mantequilla poco a poco integrándose

Textura al gusto
Aquí muy fina

Enmoldamos

Añadimos la gelatina
y a esperar que endurezca

Apuntes sobre las menuceles:

Lo bueno que tiene ser un hijo descarriado o pertenecer a la raza de las ovejas negras de la familia es que nunca se espera nada importante de ti. Por lo tanto, cualquier buen resultado es una sorpresa. Vaya opresión debe de sentir aquél que se ve en la obligación de cumplir las expectativas depositadas en él. Cuantas ocasiones para saborear el fracaso.
Esta reflexión me hacía justo antes de comenzar esta receta porque los ingredientes de la misma pertenecen a mi mismo género. Nadie nos exige demasiado por ser de bajo coste pero, por lo mismo, cuando triunfamos en algo, el éxito se disfruta de manera más intensa. No se trata de cumplir objetivos determinados con antelación. Simplemente los higadillos, corazones, callos, intestinos, manitas, criadillas y gente como yo no nos planteamos esas metas que dirigen la vida de quienes nos rodean. ¿Qué ventajas puede ofrecer esa opción de vida? Un disfrute de otra naturaleza. Frente al previsible y puntual gozo que otorga el triunfo del organizado, nosotros disfrutamos de uno mucho más continuo (podemos detenernos a contemplar el camino sin importarnos que nos adelanten) y en muchas ocasiones más intenso (por inesperado y repentino)


El solomillo nace dirigido al triunfo
Solomillo con foie fresco bajo confitura de frutos rojo con patatas gajo
Éxito previsible
Menuceles viviendo su fracaso: harinas cárnicas

O disfrutando del imprevisible éxito: riñones al Jerez

Un solomillo no puede fallar. Debe ser un éxito en todas las ocasiones. Que responsabilidad la suya, Vaya falta de libertad. No puede permitirse el lujo de hacer experimentos. Es lo que por nacimiento, y todos sabemos cómo acabará. Uno mismo, cual higadillo sangrante nace con la gran incógnita de su destino marcada en la piel. Ora podemos terminar siendo devorados por las bestias en forma de harinas cárnicas deshidratadas, ora podemos pasar a formar parte de los ingredientes de una sabrosa receta como la que hoy nos trae aquí. Gloria o fracaso.
¿Cómo se soporta una vida desde el punto de vista de la incertidumbre? Desde el descubrimiento por parte de los físicos de un mundo en estado de indeterminación, lo llevamos con mayor dignidad. Por lo demás la vida discurre tranquila. Puedes parar cuando quieras porque nadie te va exigir que sigas ruta. Y es en esas paradas donde verdaderamente disfrutamos de nuestros días. Y cuando menos lo esperas, llega de repente una sorpresa que te ilumina el alma. Llega el momento paté.
Para ilustrar mejor el transcurso de nuestras vidas-menuceles Los Planetas nos componen un himno de clase. Una oda a la casquería. Siglos de opresión nos preceden. Millones de reproches nos calumnian. Pero resistiremos.

¡Menuceles, desperdicios y pellejos del mundo, uníos!
Ya haremos la revolución más adelante, por ahora nos conformamos con bailar.


Los Planetas y su himno
Un buen día



http://www.youtube.com/watch?v=cIp4cxoYzuA&feature=fvsr


Salut para todos
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