martes, 2 de noviembre de 2010

Zaragoza ciudad Santa y Guerrera (Tapas para Todos)


Zaragoza ciudad Santa y Guerrera (Tapas para Todos)


El pueblo también reclama valores


Hay dos circunstancias en Zaragoza que no se pueden negar. La presencia y dominio del espacio urbano por parte de dos viejas instituciones son hechos incuestionables para el habitante de la ciudad. La Iglesia católica y el Ejército campean a su antojo por las calles zaragozanas, llenan de simbología y rituales sus rincones, y alentadas y sufragadas desde el poder municipal mantienen privilegios incuestionables que va siendo hora de analizar y poner en tela de juicio. Esto es lo que vamos a intentar hacer en estas líneas.

Excelentísimo condecorando


Ciudad santa, no hay duda. Todas las órdenes religiosas existentes en el panorama católico tienen su presencia en algún rincón de la ciudad. Durante siglos cientos de conventos, parroquias de barrio, hermandades y cofradías han convivido con sus grandes catedrales, su palacio episcopal y su triunfal virgen patronal. Un rápido repaso al santoral católico afirmaría la presencia de todos y cada uno de ellas y ellos en algún altar  de veneración. Habrá quien será alabado en una lujosa capilla u altar frente a una multitud entregada; otros lo serán sobre más humildes tronos, peanas procesionales y otras ubicaciones menores; incluso los menos afortunados desde sus pequeñas hornacinas miran hacia abajo a sus fieles peticionarios dispuestos a la intercesión ante la divinidad.

Dirige la mirada al orante


La presencia de la Iglesia en la ciudad ha dejado huellas estéticas y urbanísticas de difícil limpieza. Pero en el plano institucional su presencia e influencia no ha sido menor. Todo tipo de prebendas y privilegios siguen vivos sin que el ciudadano ajeno a ella tenga la más mínima posibilidad de modificar, ni mucho menos de eliminar. Ejemplos encontramos casi a diario en el día a día de la vida urbana. Procesiones, peregrinaciones, romerías, rosarios predemocráticos, manifestaciones de fe con cánticos, largas letanías, jaculatorias, mamporreo de tambores y trompetas salen sin pudor a ocupar los espacios cívicos y comunes. Largas filas de creyentes impiden el paso de la circulación a los ciudadanos, dificultan su transporte  reclamando el secular derecho de ocupación que creen que les pertenece por definición. Cánticos atronadores como el Bendita y alabada sea la hora se imponen cotidianamente sobre el sonido de ciudad, imponiéndose y recordando el poder que siempre tuvo en el espacio zaragozano. Campanazos horarios rítmicos y otros avisos sonoros que se superponen en una competición atronadora silencian miles de conversaciones que enmudecen ante el metálico tintineo. Presencias antiguas que continúan siendo alentadas tanto por quienes participan de la fe y el fervor religioso como por quienes sencillamente asisten contemplativos a sus manifestaciones, y son permitidas, apoyadas y las más de las veces financiadas por las instituciones que nos representan a todos los ciudadanos.

Plaza de las Catedrales



Ciudad guerrera, otro concepto definitorio indudable. La posición privilegiada de la capital del Ebro dentro de nuestra piel de toro la ha convertido en tradicional objetivo de ocupación de otra institución importante: el ejército. La posición casi equidistante a un círculo de grandes ciudades como Madrid, Bilbao y San Sebastián, Barcelona y Valencia, la sitúan como el centro logístico estratégico más importante del norte del país. Es por ello que cuarteles, capitanías comandancias, monumentos, banderolas, escudos y otras alusiones al cuerpo armado pueblen sus rincones; y campamentos, regimientos, hospitales, campos de tiro, academias, bases de operaciones, centros lúdicos y ecuestres rodeen la ciudad escoltándola y protegiéndola de potenciales enemigos anónimos y nuevas oleadas de temidas invasores  bárbaras. Si está clara la huella física en la ciudad, no es menor, como en el caso anterior, la presencia institucional del ejército en la ciudad. Una recua de paradas militares, izados de bandera, homenajes a sus guerreros del pasado, desfiles amenizados por orquestas marciales son actividades cotidianas por esta castrense ciudad. Congresos, seminarios, reuniones y maniobras no son hechos ajenos al acontecer diario de Zaragoza. No son pocas las ocasiones en las que el taconeo de las botas y el soniquete metálico de correajes y cartucheras se imponen en las grandes arterias de la ciudad colapsando la vida normal de las mismas. Tanques, blindados, aviones, incluso largas filas de caballos esparcen sus humos y heces por la atmósfera cívica. Animadas y sufragadas económicamente con fondos públicos, estas manifestaciones, lejos de ir cayendo en presencia e intensidad, van incrementándose al mismo ritmo que en otras ciudades languidecen y desaparecen.

Espectáculos en familia


Aunque los deseos de libertad de quien escribe estas líneas reclaman la completa eliminación de dichas instituciones y todas sus manifestaciones, no es el objetivo, esta vez, tal demanda. En nombre de principios, evidentemente ajenos a los que imperan en el panorama político municipal, como la justicia y equidad, tengo el deseo de exponer en breves líneas una  lista de razonables peticiones al consistorio que en breve se convertirán en un clamor.

Recepción ante la Presencia


Yo, Cisco Cerrada, señalado por mis correligionarios como primer Gran Maestre de Tapas para Todos, nueva religión recién inscrita en el Registro del Ministerio del Interior, reclamo en nombre de sus fieles unas demandas al Ayuntamiento en consonancia a las que tienen otras instituciones del mismo orden. Como base ideológica de las mismas haré referencia a los principios de nuestra fe para que no se tomen a pitorreo las peticiones, ni se tilden de arbitrarias sus propuestas. Para que se entienda bien el mensaje de su Evangelio haré un ejercicio comparativo con objetivo esclarecedor. Cada uno de los principios que sirven de pilares ideológicos de la comunidad católica tiene un reflejo en esta nueva religión que tengo el honor de guiar. A la tradicional discriminación de la mujer en el mundo, nosotros presentamos un nuevo panorama ajustado al concepto de igualdad. La mujer, al menos, debe de tener el mismo poder social que posee el varón, pues de justicia es dirigir el mundo al que das a luz. Otro principio rector católico importante es la consideración pecaminosa y negativa de la actividad sexual fuera del ámbito reproductivo. Allá ellos, pero nuestra propuesta es sencilla. Sexo en libertad absoluta. La consideración positiva de tal actividad nos lleva a plantear la conquista del espacio público por parte de la misma. Quien quiera mantener sus encuentros sexuales en terreno privado puede seguir haciéndolo, pero en vistas de lo beneficioso para la salud y lo estéticamente bello de su praxis, consideramos esencial el paso al espacio público de la práctica sexual. Frente a la consideración de la familia tradicional compuesta por un matrimonio, indisoluble entre un hombre y una mujer, y su prole como célula de la sociedad, nace en nosotros la creencia de que la sociedad debe sustentarse en el asociacionismo libre y abierto de individuos, que voluntariamente decide unirse según la afinidad de pretensiones, actividades, gustos, aficiones, reclamaciones, penas y alegrías. La discriminación social del colectivo homosexual que se lleva a cabo por la milenaria institución y la consideración de enfermedad y/o aberración de su actividad sexual y afectiva, es sustituida en nuestro ideario por la del reconocimiento de la normalidad de tal opción y de su libre ejercicio.

Mandados de un Credo


Sirva este rápido repaso de nuestros principios y valores como sustento base de las peticiones que vamos a exigir a los poderes públicos. Trataremos de todos modos de justificar las mismas para que no se nos tilde de quejumbrosos y tiquismiquis. No pedimos permisos y financiación de actividades por el mero hecho de que otros ya disfruten de ellas, sin justificación alguna, y en ocasiones incluso incumpliendo los principios democráticos y constitucionales

Respeto para todos


En primer lugar exigimos estar presentes en el callejero urbano. Zaragoza tiene cientos de ejemplos en el nombre se sus vías públicas de personajes pertenecientes al mundo castrense y al católico. Respetamos la plaza de la Santa Cruz pero exigimos la de la Santa Cebada, frente a San Pedro Nolasco pedimos la de Santa Barrica. Otras futuras denominaciones que serían aceptables por nuestro santoral serían Vía del tapeo, Rotonda del Carajillo, Avenida de la Paletilla, Callejón de la Salmuera, del Chipirón, de la Croqueta y de la Santa Vendimia. La Plaza del Santo Pincho de Tortilla sería tan deseable como la del Cuscús y la Paella. Reclamamos la calle del Jamón con Chorreras y la del Calamar Bravo, la de San Colesterol y la de Las Papas con Alioli. La Ronda de la Hispanidad bien podría ser la de Supermaño y la Subida Cuellar la de Santa Cigarrera del Tubo. Queremos pasear en un futuro por el Parque del Rebollón, o por el de la Faria. Ir a trabajar por la Avenida de la Garnacha o la de La Madeja. Ir a buscar a los críos al cole por el Paseo del Pan con Tomate y por el de la Trenza de Almudévar, por el de las Sardinas Asadas y el de la Santa Morcilla. La Longaniza Mártir y Las Tortetas no serían ajenas al futuro callejero como tampoco El Santo Anís y el Vermú de Ainzón. Así podríamos continuar durante horas, pero será en otra solicitud que dedicaremos en exclusiva a estas peticiones donde concretaremos todos los cambios del callejero que estaríamos dispuestos a negociar.

Nuevo callejero para nuevos tiempos


Asi pues, es deseo de Tapas para Todos dejar constancia de nuestra presencia en el nombre de sus vías como las han dejado otras opciones religiosas y asociativas; también consideramos necesaria una mejor y más equitativa adjudicación de terrenos y locales municipales para la práctica de ritos, asambleas y actividades comunitarias. De este modo deseamos la cesión por parte de la  corporación que usted preside de un recinto con capacidad suficiente para la celebración de los actos antes descritos en cada uno de los barrios de la ciudad. No es necesario que tengan torres con campanarios pues nuestros feligreses tienen capacidad para situarse en el tiempo mediante unos instrumentos que se denominan relojes. No son necesarias las agresiones acústicas generales para advertir del inicio de nuestros cultos, que por otro lado tienen unos horarios muy estrictos y conocidos por todos: la hora del almuerzo, la de la merienda y la del copeo nocturno, a la que se suma en día sábado y en festivo el rito principal: el Sagrado Vermú, que es la celebración obligatoria de la semana para nuestra comunidad, la que más afluencia congrega y la que requiere de mayor preparación. Así que con el único motivo de amenizar la entrada en nuestro templo solicitamos la instalación de altavoces en el exterior de los locales con Cocidito madrileño sonando a considerable volumen de manera ininterrumpida. A diferencia de otras asociaciones religiosas que consumen únicamente productos que no necesitan de mucha preparación previa (Pan ácimo en forma de oblea, vino para pasarlo, etc…), será necesario para nuestros locales la instalación de una completa cocina, atendida por personal altamente cualificado para temas gastronómicos.

Cocidito madrileño ...


Otro capítulo de demandas están orientas a lograr las mismas ventajas fiscales y jurídicas que gozan agrupaciones de similares objetivos. Exigimos la disminución o total eliminación de cargas impositivas por actividades similares a otras que actualmente se desarrollan en Zaragoza. Consideramos equivalente la venta de las llamadas medidas de la Virgen, los dulces de conventos y multitud de boletos para diversos sorteos y loterías con nuestras actividades de servicio de cerveza y tapa de los bares adheridos a nuestra red, que básicamente son todos los de la ciudad. Por lo tanto han de igualarse las prebendas fiscales que gozan. La misma equiparación debería hacerse en el nivel de exigencia del personal contratado. Esto es importante para el caso de la obligatoriedad por parte de nuestro personal de obtener el molesto Carné de Manipulador de Alimentos, que al no ser necesario para el personal laboral que administra alimentos litúrgicos tampoco lo será para el nuestro. No solicitamos la eliminación de inspecciones de Sanidad en nuestros bares y tabernas, pero si que se efectúen con la misma frecuencia con que se hacen en las iglesias zaragozanas.

¿Carnet de Manipulador de Alimentos?


Por último y no menos importante por significativo queremos concluir con el capítulo de los símbolos y celebraciones institucionales. Si no es voluntad del alcalde la retirada del enorme crucifijo que adorna su despacho y preside reuniones y encuentros de trabajo, exigimos que junto a él se instale con el mismo tamaño y presencia un grifo de la cerveza local, que además de hacer patria y publicidad de un producto nuestro tan querido por todos, calmaría la sed del visitante y ayudaría a serenar el ambiente político tan enrarecido últimamente. Cada misa que el Excelentísimo Alcalde se eche a la butxaca deberá equilibrarse con la asistencia a una tasca y el correspondiente pago de una ronda a los ciudadanos allí presentes. Las festividades locales tendrán que equilibrar su reparto, San Valero para los católicos, El Cinco de Marzo para los belicistas, y para los adictos al tapeo proponemos el día de San Martín por sus consideraciones porcinas. El último aspecto simbólico que nos agravia es el tema del escudo de la Ciudad. Tiene éste lógicas y claras referencias a temas militares (desde el propio león que proviene del vocablo legion en honor a sus romanos y castrenses fundadores, hasta las alusiones en su lema Muy heroica …) y a cuestiones religiosas (recordemos los innumerables mártires recordados en su leyenda). Es por ello que exigimos la adición de nuestra simbología para que junto a las anteriores conforme una imagen real de los valores cívicos de Zaragoza. Como sugerencia proponemos añadir al lema Vine, bebí y vencí, así como la aparición de una trompa de elefante en uno de los laterales en honor de los estados de conciencia alterados provocados por el alcohol en el día a día ciudadano, así como la imagen de un tradicional bocadillo de calamares al otro lado que refleje nuestra añoranza del mar desde el desértico valle que habitamos.

Símbolo de nuestro nuevo escudo


Comprendiendo las dificultades que encontrará el Alcalde para sacar adelante las demandas de Tapas para Todos, pero confiando en que la justicia de las mismas se impondrá por su propio peso, se despide con afecto el Gran Maestre de la Orden, no sin antes convidarle a participar en alguna de nuestras celebraciones.

Esfuerzo por integrarse en nuestra religión


Con afecto, Cisco Cerrada

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